Rosario, Argentina. Sus obras, creadas para que el público interactúe con ellas, han recorrido el mundo; desde Nueva York a Roma, pasando por Mexico y Tokio.

 

Luego de aventurarse en distintas carreras Universitarias que abandonaba con naturalidad, todas maduradas al 3er año, decidió explorar la clandestinidad de la noche para manchar paredes. Por aquel entonces desconocía la cultura del graffiti, pero dibujar era algo instintivo; se trataba de ser incisivo, burlón y descarado.

 

 

En 1990 se trasladó a Roma, donde inquieto y atraído por lo que amaba, se encontró con sus ídolos de infancia : las láminas de aquellos libros de Arte de la biblioteca de su casa, pero estaban vivas !, las obras de Tintoretto, Caravaggio, Veronesse.. le hirieron para siempre..

  Se acercó a los pintores callejeros de Roma, los madonnari, conformando aquel grupo de amigos pintores cuya forma de vida al menos se parecía a lo que una vez se llamó vida de artista . Siempre ha sentido cierto descontento por los canales culturales oficiales, por su estética, normalmente extraviada y vacía, y su interés por el arte urbano fue creciendo durante su periplo italiano.

 

Aquel período de aventuras y estudios llegó a su fin y en 1996 decidió mudarse a España. Tras retomar durante un tiempo formatos más tradicionales, pronto surgió la oportunidad de beneficiarse de ciertos conocimientos adquiridos durante su etapa de formación académica.

Así comenzó su relación con la anamorfosis, una técnica utilizada para esconder o bien dirigir muy específicamente la atención sobre algo. El observador es forzado mediante una ilusión óptica a entender su forma para así poder descifrar un mensaje. Estos experimentos se convirtieron entonces en una forma de ilustrar una condición del existir o una situación social, procurando así dar a su trabajo un sentido narrativo y no solo un efecto visual.